05 junio 2026

LA CITA PREVIA

  

Ese monstruo hinchado y deforme sacado de contexto llamado “Cita Previa” se nos va de las manos.

Ya existía antes, pero donde coge fuerza y se apalanca es en la pandemia del COVID. Entiendo que en ese momento era necesaria para evitar concentraciones de gente, pero el problema es instaurarla como algo inamovible, eterno y ancestral en las Administraciones Públicas, la Banca, etc.

Quiero pensar que hay instrucciones y presiones a funcionarios por parte de sus jefes, que a su vez las reciben de los suyos y que emanan de algún grupo o persona iluminada de los más altos estamentos de ministerios, etc., para que NO se atienda a nadie sin la cita previa. Sin ir más lejos, tenemos un ejemplo actual con el funcionario del SEPE expedientado por saltarse esas instrucciones/presiones y atender a administrados que lo necesitaban sin cita previa. Por lo que veo, lo hizo sin entorpecer para nada a los que pudieran tener cita previa; así lo cuenta este funcionario y en redes.

Pues bien, llámame loco, pero el mundo funcionaba bien sin citas previas. En el principio de los tiempos la gente llegaba a las oficinas de la administración que fuera, al banco, al consultorio médico y preguntaba por el último. Insisto, llámame loco, pero funcionaba relativamente bien: se atendía a la gente cuando le tocaba y el mundo seguía su curso sin sobresaltos. ¿Que había colas? Sí, pero también las hay con citas previas; incluso hay un mercadeo indecente con citas previas para los más necesitados.

Años después aparecieron los dispensadores de números y paneles que llamaban al número al que atender. Fue un gran avance: se evitaba el estrés de controlar a quién llevabas delante y atrás en la cola, y seguíamos teniendo la libertad de ir a tramitar o solicitar lo que fuera ante las Administraciones cuando lo necesitábamos.

Pero la pandemia se llevó por delante todo ese atisbo de libertad del administrado ante las administraciones. ¡Ojo! No digo que las citas previas no estén bien; lo que está mal es que no exista un método mixto que permita personarse ante una Administración y tramitar o solicitar lo que sea en ese mismo día, por necesidad o urgencia. Muchas citas previas son telemáticas o telefónicas, y aunque cada vez hay menos, todavía hay ciudadanos con dificultades para comunicarse por medios telemáticos. Además, muchos de esos teléfonos de atención están gestionados por centralitas automatizadas que complican demasiado la gestión o, directamente, comunican eternamente.

En resumen, que las Administraciones nos traten como personas, que entiendan que están ahí para servirnos, no para entorpecer y complicarnos la vida.


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